¡CRA los Olivos! ¡En toda la boca!

Zas! En toda la boca! Eso es lo primero que recuerdo de mi visita al CRA de los Olivos hace ya unas semanas. Cuando vas de camino a este colegio que tiene como pasillos de las clases las carreteras entre los centros, -Según su director Daniel Esteban– sabes que vas a vivir algo especial, algo diferente, pero la verdad es que no te esperas que la dosis sea tan abrumadora. Llevábamos apenas una hora conociendo a Daniel y viendo las diferentes metodologías que llevaban a cabo en este colegio tan especial, y entonces llegó Ismael, un pequeño futuro futbolista que venía antes de tiempo porque llegaba de su partido directamente. No lo vimos venir. Porque a ti te pueden decir que la forma en que están educando a sus alumnos hace que adquieran una serie de competencias, o que estén más motivados, o que utilizan la tecnología de forma excelente. Pero eso no es nada en comparación con el privilegio de hablar con Ismael de tú a tú. Verle dialogar con el mayor de los poderes, el argumento. Verle ofrecer diferentes posibilidades que nuestras pobres mentes no alcanzaban a inventar. Demostrando que la forma en que se educa en el CRA de los Olivos realmente da fruto, un fruto al que todo buen maestro aspira. Y eso, amigos míos, sí que fué un Zas! En toda la boca!

¿Pero cómo se consigue esto? No es algo que pueda construirse de un día para otro ni mucho menos. Lo primero y más necesario es el compromiso, el mismo que tuvo Daniel hace ya varios años para decir “Yo voy a ser director del centro y me voy a comprometer a implantar un proyecto educativo a largo plazo”. Hasta ese momento, parecía que el CRA de los Olivos era una mera estación de paso, donde unos y otros pasaban los días y las semanas esperando a que viniera otro tren al que subirse. Después del compromiso del director, tocaba al resto del equipo directivo y al personal docente poner ese grano de compromiso, y Daniel lo tenía claro, escuchar, recibir propuestas, dar poder de decisión, crear un grupo unido y profesional. El camino no fue ni es fácil, siempre encuentras piedras -en ocasiones como objetos inertes incapaces de moverse por sí solos- en el camino, pero cuando das a los demás lo mejor de ti, acabas recibiendo lo que mereces, así que el personal docente se sumó poco a poco a esta maravillosa aventura. Después llegaron las familias, que por supuesto fueron testigos del cambio que sus hijos vivían en el centro, recibiendo protagonismo y empoderándose de su educación, por lo que también quisieron unirse al proyecto de educar en comunidad.

comunidad-de-aprendizaje

Aunque todo parezca realmente precioso, como decía con anterioridad, siempre hay escollos en el camino, y para mí, la receta del triunfo del CRA de los Olivos se sustenta en dos grandes pilares. El primero, la ley, fué apasionante la manera en que Daniel conocía y hacía uso de la LOMCE para dar base a todas y cada una de las actuaciones que se llevaban a cabo en el colegio. No se porqué  me recordaba a la forma en que Ismael nos hablaba usando ese gran poder, el argumento. Y el segundo, aunque se divide en varios bloques, la comunicación y sinceridad en todo lo que hacen. Esto es de gran importancia, porque cuando Daniel te explica que llevan a cabo “Lecturas Dialógicas” o “Grupos Interactivos” no te está vendiendo una moto. Este tipo de metodologías de aprendizaje en el aula están probadas y aseguran una serie de beneficios para el alumnado -los cuales veremos a fondo próximamente- si sigues los pasos establecidos, lo que de nuevo asegura una buena recepción por parte de toda la comunidad de aprendizaje para seguir avanzando y proponiendo nuevos retos. Además de estas metodologías, se llevan a cabo muchas otras que también contribuyen de forma muy especial a conseguir unos alumnos comprometidos, responsables, motivados y competentes. Una de las que más me gustó fue la del apadrinamiento lector, en la cual los alumnos de 5º y 6º de primaria leen con asiduidad a los más pequeños de 1º y 2º de primaria y les ayudan a entender mejor las palabras o los textos, animando a la lectura desde la cercanía y el ejemplo.

La verdad es que esta pequeña visita se convirtió en una gran experiencia, sobretodo en el aspecto personal. Y quiero terminar compartiendo con vosotros una de las ideas que me rondaba y me sigue rondando la mente desde que salí de allí, algo que estaba impreso en todo lo que vivimos ese día. No hay ni habrá nunca excusas para que un maestro no haga bien su trabajo, las desventajas pueden ser oportunidades, las barreras nos pueden ayudar a subir más alto, las piedras en el camino nos obligarán a dar grandes saltos que nos acerquen un poco más a nuestro objetivo. La “esquezofrenia” tiene cura, y el tratamiento nos obliga a soñar.  

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